jueves, junio 20, 2024
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Sinodalidad, ¿qué cabe esperar?

Objetivo. Pretendo describir la situación actual del proceso sinodal, como información resumida y, de paso, expresar algunas opiniones personales, como apoyo a la reflexión de personas y grupos.

A noviembre de 2022, ya ha pasado la etapa de aportaciones de las Iglesias diocesanas y de otras organizaciones (como Asociaciones de Laicos y congregaciones). Ahora estamos en la etapa continental, para culminar en la etapa de la Iglesia Universal (Asamblea del Sínodo de los Obispos), en octubre de 2023 y en octubre de 2024.

Una buena nueva-Caminando juntos. Septiembre de 2021 nos trajo una buena noticia. Se convocaba el Sínodo universal para pedir opinión a todas las personas creyentes. El Papa cambia el modelo tradicional de “doctores tiene la Iglesia” y quiere conocer todas las posturas. Esta convocatoria se produce después de que el Sínodo de la Amazonia haya presentado sus conclusiones (sin repercusiones organizativas concretas, de momento).

Se trata de caminar juntos como Iglesia, de escuchar lo que dice el Espíritu a través de personas, comunidades, congregaciones, diócesis, conferencias episcopal… hasta llegar a unas propuestas únicas de cambio y organización.

Estamos ahora sumidos en este “proceso de escucha”, hacia una Iglesia sinodal.

El Documento Preparatorio del Sínodo, “Por una Iglesia sinodal: Comunión, participación y misión”, se envió a todas las diócesis, Conferencias Episcopales, dicasterios de la Curia romana, Unión de Superiores Generales, Unión de Superioras Mayores, otras uniones de federaciones de vida consagrada y movimientos internacionales de laicos. La convocatoria fue muy amplia.

Participación de los cristianos de base. Las comunidades de España acogieron la propuesta con entusiasmo. Al fin se puede escuchar “nuestra voz”, dentro de la actual situación de crisis religiosa. Y tenemos propuestas.

Sinodalidad, ¿qué cabe esperar?A través de Redes Cristianas, se buscaban unas peticiones de cambio unificadas. En base a un primer documento de RRCC, las comunidades presentaron sus aportaciones. En mi caso, en Santo Tomás, los grupos de reflexión hicieron sus propuestas, el Consejo las reunió en un único documento que envió a cristianas y Cristianos de Base de Madrid y CCBM consensuó  un  texto con las aportaciones de varias comunidades madrileñas para enviarlas a RRCC.  Y esta se enfrentó a la tarea de sintetizar todas las propuestas recibidas de todo el país.

La aportación de Redes Cristianas. El documento, propuesta, al Sínodo de la sinodalidad, desde la experiencia de Redes Cristianas (11 páginas, marzo de 2022), integra las propuestas de múltiples comunidades u organismos, asociadas a RRCC, repartidas por todo el territorio nacional y se titula ”Por una iglesia posible y necesaria en España”. Se ha elaborado “sinodalmente”.

La propuesta se apoya en el Evangelio, el Vaticano II, los acuerdos de Medellín, las aportaciones de la teología de la liberación, las aportaciones del papa Francisco y las experiencias de las comunidades de RRCC.

Incluye una parte de denuncia profética de gestos y actos de la jerarquía eclesiástica actual. En consecuencia, se propone la renuncia a la verticalidad organizativa patriarcal, para pasar a una articulación democrática de la Iglesia, con celebraciones cristianas más creativas y participativas, en base a las comunidades (Koinonia), a los servicios y a los cuidados (diaconía), presencia de las mujeres en todas las instancias y actividades (me pregunto si aquí podría incluirse el celibato opcional de los presbíteros) y la ruptura del uniformismo doctrinal y moral, (asumiendo la disidencia como elemento enriquecedor). Hacia afuera de la Iglesia, se plantea la denuncia de los acuerdos con la Santa Sede, con la consiguiente renuncia a privilegios, la devolución de los bienes indebidamente inmatriculados y el esclarecimiento de los temas de pederastia. Supone un cambio en la forma y en el fondo.

El camino recorrido. La diócesis de Madrid ya ha hecho pública su aportación al Sínodo. A mi modo ver con unas conclusiones muy genéricas, poco comprometedoras. En el siguiente nivel, la Conferencia Episcopal Española también ha emitido su informe, que concreta algo más las propuestas para la secretaria del Sínodo.

Actualmente, a partir de septiembre de 2022 y hasta marzo de 2023, estamos en la fase continental o regional, en base a las aportaciones realizadas por las Iglesias. Son siete Asambleas: África, Oceanía, Asia, Oriente Medio, Europa, América Latina y América del Norte. En paralelo, se están celebrando asambleas internacionales de especialistas, que también enviarán sus contribuciones a Roma.

Se ha iniciado un paso irreversible hacia
una mayor responsabilidad de las asambleas
eclesiales

Con todo este material, la Secretaría Permanente del Sínodo redactará el “Instrumentum laboris” (junio 2023), que será enviado a los padres sinodales para la primera sesión de la asamblea episcopal, en octubre de 2023. La segunda y última sesión está prevista para octubre de 2024.

Hay que señalar el importantísimo papel que, al final del camino, tienen los padres sinodales. Todos participamos, unos más que otros.

La actual etapa continental. El 24 de octubre se publicó un documento de trabajo para la etapa continental del Sínodo (46 páginas), que resume los más de 1.000 documentos llegados a Roma durante la primera parte del Sínodo, desde las conferencias episcopales y las órdenes religiosas a las propuestas enviadas fuera de lo institucional, como la elaborada por Redes Cristianas de España.

Este texto no toma postura sobre los temas polémicos, aunque sí señala muchos de ellos. Selecciono algunos temas sobre los que será necesario definirse: cambio de estructuras y de estilo, corresponsabilidad, diálogo con otras iglesias y con la sociedad, reforma de los ministerios, revisión de la moral sexual, papel de los divorciados y vueltos a casar, papel de las parejas gay, dar cabida a la diversidad, participación plena de la mujer en la vida de la Iglesia y revisar la practica celebrativa. Como dificultades a salvar, indica la resistencia del clero frente a las reformas y la pasividad de los laicos.

Mis conclusiones. Dada la situación de crisis de la Iglesia como institución, especialmente entre los jóvenes, es imprescindible iniciar un proceso de cambio caminando juntos. Con independencia de los frutos del sínodo a corto plazo, se ha iniciado un paso irreversible hacia una mayor responsabilidad de las asambleas eclesiales (superando el clero como clase dominante), para “reconocer los signos de los tiempos y proceder en la dirección que el Espíritu nos señala”. Es muy positiva esta actitud de escucha por parte del Papa Francisco. Entramos en un proceso de actualización permanente, en base a una autocrítica positiva. Que así sea.

 

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